domingo, 2 de junio de 2013

¿Qué es la vanguardia en la producción de alimentos?


Las posiciones arcaicas y egocéntricas que se venden como de vanguardia en perjuicio de millones de personas.

Así es como funcionan algunas asociaciones próximas a la defensa de los derechos de cualquier causa que pueda otorgar un mínimo de valor agregado a los ojos de los “intelectuales” “estudiosos de las lenguas y especies en peligro de extinción y los derechos de los indígenas”.
Esta situación la sé de cierta porque pasé por esta misma etapa alguna vez en mi vida. Como todo integrante de esta especie hay que tener un mínimo de cultura, sobre todo destaca aquella que tiene que ver con posiciones de izquierda radical contemporánea a Vladimir Ilich Ulianov, a Fidel Castro pero sobre todo al Che Guevara. Si de paso se te pega por lo menos alguno de estos  nombres:Rosa Luxemburgo, Theodore Adorno, Herbert Marcuse o Eric Fromm, estas del otro lado; ya puedes decir que eres todo un pensador de vanguardia que tiene la razón sobre la realidad que se vive en el país.
Uno de los temas de vanguardia que traen estos guardianes de la madre naturaleza y la “abuelita” como les ha dado en llamar al planeta, es el de los transgénicos. La mayoría de estos guardianes –que no todos-- unos verdaderos miopes que son muy buenos para llevar a la práctica una interpretación muy especial de la “filosofía del no” y la dialéctica negativa para no proponer soluciones y quedarse en los problemas.
“Hay que evitar que en el mundo se siembren productos transgénicos porque causan cáncer” dicen sin una investigación seria que sustente estos argumentos. Así se los vendió otro amigo de vanguardia y así ha de ser porque quien lo dijo tiene facha (imagen) de gente de vanguardia y con eso basta.
El problema al que no ven es el cuestionamiento ¿respuesta a qué problemática buscan dar los transgénicos? Y al encontrar las posibles respuestas al cuestionamiento espero que la visión se amplié.
La “abuelita” (o sea el planeta tierra) está compuesta de extensiones finitas de tierra y no toda es cultivable. La idea de que hace años comíamos más saludable no necesariamente es verdadera.  Lo que sucede es que éramos menos y la superficie cultivable era mayor también. Es decir la “abuelita” no tenía la presión que tiene ahora de producir la cantidad de alimentos necesaria para la cantidad de personas que habitamos el planeta.
El planeta ahora tiene que ser más productivo en menor cantidad de terreno si es que queremos que todos los que vivimos podamos comer bien; porque es muy justo que todos tengamos derecho a una adecuada alimentación, como algunos legisladores pusieron hace unos años en la Constitución Mexicana.
La historia,si la vez sin la mirada de los vanguardistas oficiales,  --en donde hay buenos y malos— puede enseñarnos muchas cosas. Entre ellas la limpia que de vez en vez hace el planeta para poder sobrevivir, para evolucionar, para actualizarse y dar paso a formas de vida, con cada era, más avanzadas.
La alimentación de los seres humanos deberá cambiar necesariamente porque no hay lugar para producir lo que se requiere o bien cambiamos los modos de producirlos o llegaremos a una sociedad –por necesidad—injusta, en donde sólo los elegidos podrán comer lo que se hace hasta ahora tradicionalmente.
Hemos avanzado en otros campos de la ciencia, en la medicina tenemos los trasplantes de cara y de brazos recientemente, estamos desarrollando biotecnologías que permitan al ser humano mayores esperanzas de vida y acabar con enfermedades que antes podían ser letales para la humanidad, a la vez que desarrollamos nuevos males también. 
El cultivo de transgénicos lo veo así, como una posibilidad que abona a la solución de  la producción de alimentos que la población del planeta necesita. A los vanguardistas, de un tiempo a la fecha, les ha dado por el consumo, producción y desarrollo de alimentos orgánicos, alimentos que requieren costos de producción mayores y más  extensiones de tierra a medida que el consumo avanza.
La democratización de la alimentación estará seriamente comprometida en unos años. Mientras la población de los países más avanzados reclama alimentos con mejores estándares de calidad, existe otra gran cantidad de habitantes que simplemente no tienen acceso a alimentos.
Lo que se viene entonces a nivel mundial, es una regionalización de la producción especializada. Es decir habrá países como que apostarán por los altos rendimientos de la producción de alimentos en detrimento de los estándares de calidad de los mismos y países que optarán por la calidad de alimentos  para satisfacer las necesidades de otro segmento del mercado.
El estado mexicano tiene la gran responsabilidad de tomar la decisión de establecer una política en la producción de alimentos que no comprometa la imagen del gobierno de cara a los electores. Esto es jugar en dos canchas al mismo tiempo y en las dos salir airoso del compromiso.
Lo anterior viene a colación porque una de las grandes metas de esta administración es llegar a producir el 75% de los alimentos que el país requiere, de manera que así se pueda cumplir con la recomendación de la FAO  en lo que a seguridad alimentaria se refiere. Lograr esta meta sin apostarle a una política de cultivo de alimentos transgénicos es todavía más complicado.

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