A
empezado la temporada de futbol y una buena parte de la población en este país
volvemos a tener motivos para estar felices, al reiniciarse la esperanza y la
ilusión porque el equipo de preferencia esta temporada ahora si haga un buen
papel.
En
esto de que cada hinchada tiene su equipo preferido se pueden desatar guerras
intestinas en el país. De esto hemos visto ejemplos varios a lo largo de los
años y algunas veces con resultados funestos.
Aquí
cada visión establece su verdad y no hay manera de que coincidan las barras de
cada equipo. Esto es como en la política: en el mundo real, difícilmente un
panista puede establecer convivencia pacífica con un priista; pero en el mundo
de la política hemos visto que sucede lo contrario, a veces llenando de desconsuelo
y decepción a los habitantes del mundo real.
Ni
en el futbol, ni en la política tenemos como pueblo una visión de futuro de
largo plazo y con alcances nacionales, dirían los entendidos de la planeación y
el desarrollo organizacional.
Sin
embargo en días pasados se presentó el rarísimo fenómeno de que la selección
nacional, la verde empezó a perder puntos de local durante el hexagonal
clasificatorio al mundial de futbol 2014.
Esto
es rarísimo que suceda, normalmente este tipo de gestas las pasamos caminando,
sin problema. A esto se sumó que la verde realizó un papel mediocre en la copa
confederaciones, donde las expectativas eran llegar por lo menos a la ronda de
semifinales. Nada, a las primeras de cambio un tecito de tila y para atrás.
El
técnico de la verde no visualizó que el vulgo, o sea nosotros, empezaba a darse
cuenta de que algo no andaba bien en la selección y decidió ―en lugar de mandar a un suplente como entrenador a la
Copa de Oro en EUA― asistir en persona con un grupo
que empezó a hacer agua desde antes de empezar el torneo. Lesionados iban y
venían, suplentes salían al por mayor, sintiéndose los elegidos para sacar el
perro de la milpa pero con la certeza de que no asistirían a Brasil 2014.
Conclusión: los jugadores tomaron la decisión de vamos, jugamos y nos guardamos
para los equipos porque el grupo de seleccionados está definido y nosotros
somos tratados como la selección de segunda.
En
síntesis, este grupo que casi logra que el Chepo sea despedido, al empezar el
torneo Copa de Oro no tenía nada que perder, pero tampoco nada que ganar.
Tan
es así que sólo basta ver los jugadores que se rescatan de este torneo: el
Chapo Montes y Jonathan Orozco.
Las
conclusiones a que se está llegando en todos los medios es que el culpable es
el Chepo de la Torre y así lo aceptaríamos todos, si partimos del hecho de que el
señor es el responsable del funcionamiento de las selecciones nacionales.
Yo
pondría en la balanza antes de establecer una sentencia de culpable o inocente,
los tramos de responsabilidad que tienen los actores que participan en estos
sucesos. Los actores desde luego: jugadores, entrenador, directivos y prensa.
No sabría decir si en este mismo orden de importancia va la responsabilidad
también.
Alguien
preguntará y la prensa por qué, sencillo. Todos los actores mencionados
obtienen dividendos, son beneficiados y para todos resulta un negocio del modo
que lo quiera ver.
Así
que lo planteado recientemente por los medios de comunicación, debido a los
resultados, no todo tiene un sustento meramente deportivo.
El
caso de los jugadores: ya sabemos que los participantes en la copa oro no
tenían motivación para ir y ponerle un baile a los panameños nomás por sacarle
las castañas del fuego a los directivos de la FEMEXFUT.
El
Chepo y su cuerpo técnico, no vieron esta situación y cómo se podría enganchar
con los resultados de Brasil. La inocencia cobró factura.
Los
directivos. Estos tienen una serie de compromisos que son afrontados con muy
poco sentido de la planeación. Estos compromisos los hacen moverse entre lo
económico y lo deportivo y las decisiones no siempre son claras debido a esto.
Situación
parecida ocurrió hace unos años cuando se nos empalmó la competencia de la Copa
América a la cual llegamos con un equipo como el que ahora presentamos en Copa
de Oro. ¿La diferencia ahora? La Copa de Oro ahora sólo es medio boleto para la
siguiente Confederaciones.
Es
claro que para jugar los certámenes a los que se compromete la Federación
Mexicana requiere de dos selecciones nacionales. De otro modo no puede hacerlo.
Creo que es con esta claridad con la que deben manejarse el cuerpo técnico y
directivo ante los jugadores.
El
otro aspecto que no dejan de lado los directivos es el económico. Por ello la
selección juega más en Estados Unidos que en el país. Espero que esto no vaya a
ser un factor determinante a la hora de preparar al grupo mexicano que va a
representarnos en Brasil 2014. Nótese
que sigo pensando que vamos a ir. La preparación debe ser al más alto
nivel como lo hicieron Lapuente y Aguirre en su momento: en Europa.
En
lo que se refiere a los medios de comunicación, estos también tienen su parte
de responsabilidad, al verse beneficiados directamente con las ganancias que
sacan de la publicidad que venden a precios desorbitantes al tener un producto
tan bondadoso como la verde.
No
podemos olvidar que aquí es donde coinciden algunos intereses los de los dueños
de equipos con los dueños de los medios de comunicación. ¿Cómo saber si la
opinión del grupo televisa, por ejemplo, respecto a la salida del Chepo obedece
a factores deportivos o bien económicos porque no llevaron a la grande a los
jugadores del equipo o porque ya existía un plan con alguno de los entrenadores
que se pusieron sobre la mesa? ¿Cómo creer que la virulencia de José Ramón
Fernández obedece solamente a su amor por el deporte?
De
momento no queda más comprar unas cervezas para ponerse a ver el partido de
León Vs América, con la esperanza de que sea un buen partido. Bienvenido el
futbol.
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